El vientre.
Todo hoy se concentra allí
desde donde surgen
un intérprete del cariño
una especie de anticipo a la vida.
Nutrir
hay inestabilidad amarilla
desde donde surgen
Los soñadores de nubes,
Las tarjetas postales
toco tu frente,
en el cemento afectan las hojas
su intenso agotamiento.
Esperar
con esta tijera ubico en otro hilo
desde donde surgen
mariposas sospechosas
porque sonríen,
anticipando el amor.
La mentira corrompe, la verdad no existe y el lenguaje es el culpable de todos los malentendidos.
viernes, 2 de marzo de 2012
viernes, 17 de febrero de 2012
Ocho de febrero
El día que partió el flaco,
Audrey tautou visitaba el museo del Che en Alta Gracia, Córdoba.
Mi tío Antonio González cumplía 44 años
y le hicieron una fiesta sorpresa, ahora sonríe más.
La Mar y yo visitábamos la radio Tinku en traslasierras; el Ale, la Dani y el Adrián, la convertían en un espacio de amistad, lucha y mucho arte.
El día que murió el flaco,
el Seba que compone canciones bellahadas
y vende galletitas artesanales, se entera,
se estremece y sigue cantando
con el color Spinetto en sus ojos,
mientras su pequeña niña, duerme,
como un ángel,
como un acorde,
que no morirá.
Audrey tautou visitaba el museo del Che en Alta Gracia, Córdoba.
Mi tío Antonio González cumplía 44 años
y le hicieron una fiesta sorpresa, ahora sonríe más.
La Mar y yo visitábamos la radio Tinku en traslasierras; el Ale, la Dani y el Adrián, la convertían en un espacio de amistad, lucha y mucho arte.
El día que murió el flaco,
el Seba que compone canciones bellahadas
y vende galletitas artesanales, se entera,
se estremece y sigue cantando
con el color Spinetto en sus ojos,
mientras su pequeña niña, duerme,
como un ángel,
como un acorde,
que no morirá.
martes, 27 de diciembre de 2011
(a)víspera
Estaba viendo
una ventana
venía con canciones,
un reloj blanco, las velas torcidas,
una cuchara goteaba esperanza.
En la panza un ardor de días de cuarenta y dos grados,
dentro de los deseos, eso. Un fuego.
Es demasiado,
en diciembre los deseos
se usan para las publicidades navideñas
entonces nada que ver,
no estábamos en el mismo poema.
una ventana
venía con canciones,
un reloj blanco, las velas torcidas,
una cuchara goteaba esperanza.
En la panza un ardor de días de cuarenta y dos grados,
dentro de los deseos, eso. Un fuego.
Es demasiado,
en diciembre los deseos
se usan para las publicidades navideñas
entonces nada que ver,
no estábamos en el mismo poema.
domingo, 4 de diciembre de 2011
33
Con los ojos cerrados
encuentro todo,
pero la verdad es que
no sé cuánto necesito
de ese todo.
Me arriesgo a tomar lo que encuentro
en esa esquina donde hay sonidos de bandoneón
y una palabra dada vuelta,
que tardaré todo un domingo en descifrar.
Tal vez deba cerrarle los ojos a la palabra para ver si en ella
está todo ese algo necesario.
El bandoneón, mientras,
me dice que vos estás,
no podré detenerlo,
con él, el tiempo es otra cosa
que la palabra o la búsqueda,
es otro riesgo, que corro
con los ojos cerrados.
encuentro todo,
pero la verdad es que
no sé cuánto necesito
de ese todo.
Me arriesgo a tomar lo que encuentro
en esa esquina donde hay sonidos de bandoneón
y una palabra dada vuelta,
que tardaré todo un domingo en descifrar.
Tal vez deba cerrarle los ojos a la palabra para ver si en ella
está todo ese algo necesario.
El bandoneón, mientras,
me dice que vos estás,
no podré detenerlo,
con él, el tiempo es otra cosa
que la palabra o la búsqueda,
es otro riesgo, que corro
con los ojos cerrados.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Hace mucho que no es un día tan algarrobo
De nadie sabe qué
se transforma la palabra tristeza
todos tienen una, distinta.
Se oculta en el verano.
Entra tarde la brisa
pero me encuentra en casa
tan yoando
queriendo viajar
al círculo de nadie sabe qué
vidas.
Vendrá pronto otro mundo
a transgredir mis pestañas
se transforma la palabra tristeza
todos tienen una, distinta.
Se oculta en el verano.
Entra tarde la brisa
pero me encuentra en casa
tan yoando
queriendo viajar
al círculo de nadie sabe qué
vidas.
Vendrá pronto otro mundo
a transgredir mis pestañas
jueves, 3 de noviembre de 2011
Jueves, día de encuentro III
1:11 me doy cuenta de que es jueves
y que es día de encuentro.
si, claro
siemprecerca de la ciudad universitaria,
ahora en ella,
en el A2,
si, iba con dos amigos,
subí primera pero pagué última
porque apenas entré al colectivo
ubiqué visualmente un celular
que una tal Marcela
había olvidado en el segundo asiento individual
y casi que no te cuento esto:
me bajé en la plaza San Martín
para tomarme el ya conocido N1
-y llegar antes de las dos de la mañana
a mi calle de tierra-,
después de los cuatro cortos
los corazones, las mandarinas y las flores
(nada diremos del la cursilería de las coincidencias)
¡se me subió una juanita!,
estaba hablando con ella en la parada
no quería matarla para que no largue olor,
la cosa es que se me metió por el cuello
y aún en este momento, cuando te escribo me rasco
porque la siento,
yo siento (así se llama el corto que no nos gustó)
que lo de los jueves es un clásico.
Mañana tendré que acercarle a la chica
su teléfono Nokia a la Clínica Concepción
¿Será tan generosa como la dueña del Ford Ka?
la cosa es que, como la vida, todo se resuelve en un viernes.
bueno, perdón la digresión,
solo quería escribir lo del aroma
así que olviden todo el jueves. Fin.
42
quería perseguirlo
pero no me moví
tenía todo el día encima
y cerca del agua se quedó
tratando de seducirme
quería llevarme hacia un otro
acontecimiento,
quizá en el verano
o dentro de poco.
duró menos que la explosión de un globo
delante mío,
un aroma
venido de otro jueves,
budín de soles.
y que es día de encuentro.
si, claro
siemprecerca de la ciudad universitaria,
ahora en ella,
en el A2,
si, iba con dos amigos,
subí primera pero pagué última
porque apenas entré al colectivo
ubiqué visualmente un celular
que una tal Marcela
había olvidado en el segundo asiento individual
y casi que no te cuento esto:
me bajé en la plaza San Martín
para tomarme el ya conocido N1
-y llegar antes de las dos de la mañana
a mi calle de tierra-,
después de los cuatro cortos
los corazones, las mandarinas y las flores
(nada diremos del la cursilería de las coincidencias)
¡se me subió una juanita!,
estaba hablando con ella en la parada
no quería matarla para que no largue olor,
la cosa es que se me metió por el cuello
y aún en este momento, cuando te escribo me rasco
porque la siento,
yo siento (así se llama el corto que no nos gustó)
que lo de los jueves es un clásico.
Mañana tendré que acercarle a la chica
su teléfono Nokia a la Clínica Concepción
¿Será tan generosa como la dueña del Ford Ka?
la cosa es que, como la vida, todo se resuelve en un viernes.
bueno, perdón la digresión,
solo quería escribir lo del aroma
así que olviden todo el jueves. Fin.
42
quería perseguirlo
pero no me moví
tenía todo el día encima
y cerca del agua se quedó
tratando de seducirme
quería llevarme hacia un otro
acontecimiento,
quizá en el verano
o dentro de poco.
duró menos que la explosión de un globo
delante mío,
un aroma
venido de otro jueves,
budín de soles.
jueves, 20 de octubre de 2011
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